¿Jugar es perder el tiempo?

Desde pequeños nos incentivan a través del juego de acuerdo a la etapa en la que nos encontramos, lo cual nos permite  desarrollar diferentes habilidades, pero por encima de todo ¡nos permite divertirnos!. El juego es una herramienta innata en la que desde pequeños se desarrollan habilidades, emociones, se toman decisiones, se solucionan problemas y en especial, se recrean escenarios para aprender a ganar y a perder. 

Sin embargo, con el pasar de los años y el uso extenuante de nuevas tecnologías, el juego se va dejando de lado, convirtiéndose en una actividad secundaria, que no se realiza con la frecuencia con la que se debería. Nuevas generaciones han cambiado las herramientas tradicionales de juego por elementos electrónicos como celulares, consolas y tablets que aunque logran incentivar el juego, deberían ajustarse conscientemente a medidas de acuerdo a la edad y equilibrar su uso con interacciones presenciales. Además, los extensos horarios escolares con procesos académicos tradicionales, aumentan coartando el tiempo libre dedicado al juego. 

Es importante reiterar, que el juego es una herramienta que se debe desarrollar desde pequeños,y promover a lo largo de la vida y debe ser usada en todas las edades como una herramienta clave para el desarrollo personal y las buenas prácticas de salud mental. Pero ¿Por qué es tan importante volver a jugar? y ¿Cómo debemos jugar según la edad?

Del nacimiento a los 6 meses

    • ¡ El aprendizaje es divertido ! Esto puede comenzar con la primera sonrisa del bebé. Responder con una sonrisa, un gesto o gesticulación es una manera de jugar que además, enseña al bebé competencias emocionales como autoconciencia, expresión emocional, autorregulación, empatía, habilidades sociales y automotivación.
  • Mostrar al bebé objetos interesantes como un juguete de colores brillantes.  Llevar cosas seguras a la boca para explorarlas y experimentar nuevas texturas permite el desarrollo sensorial y habilidades de socialización.

De los 7 a los 12 meses

  • Permite un lugar seguro para gatear y explorar.
  • Ofrece oportunidades de aprender que sus acciones causan un efecto: por ejemplo, cuando suelta un juguete y cae al suelo. Ubica algunos juguetes al alcance de su bebé para que pueda tomarlos y juega con ellos.

De 1 a 3 años

  • Facilita  espacios de juego con otros niños de su edad. Esta es una buena edad para intentar tener un encuentro con otros niños para jugar supervisado por los padres.
  • Ofrece espacios para explorar con el cuerpo mediante distintos movimientos, por ejemplo, caminar, saltar o pararse en una pierna.
  • Ofrece oportunidades para juegos de simulación, por ejemplo, simular estar bebiendo de un vaso vacío u ofrecer juguetes que permitan simular experiencias.

De 4 a 6 años

  • Proporciona oportunidades para bailar y cantar.
  • Ofrece espacios de exploración y enfoques de aprendizaje divertido, además de formas más estructuradas en el aprendizaje como lectura, memorización y guías de trabajo. 

Recuerda que el aprendizaje en el juego ayuda a estimular los instintos naturales de los niños y jóvenes, guiandoles a participar activamente con ideas, trabajo en equipo y trabajo autónomo. Jugar NO es perder el tiempo. El juego ayuda a fomentar relaciones seguras, estables y provechosas que nos protegen contra el estrés y genera resiliencia socioemocional.

Y tú, ¿estás jugando lo suficiente?

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